“Son niños que intentan comprender y encajar en un mundo de adultos”, observa Maria Bruce, LMHC, psicoterapeuta licenciada en Nueva York especializada en el trabajo con adolescentes y adultos de alto rendimiento, como atletas, bailarines y actores. Bruce afirma que los modelos a los que ha asesorado se esfuerzan por sortear las señales contradictorias que reciben en el trabajo. “Se les dice que ‘maduren’ si se quejan de que están cansados”, dice, “y sin embargo, en otros aspectos ya se les trata como adultos”. Esta confusión, dice, lleva a las modelos adolescentes a sentirse demasiado inseguras de su propia autoridad como para decir que no cuando se encuentran con situaciones peligrosas. Algunos se arman de valor para hablar, pero la mayoría se cierra en banda.
“El cerebro adolescente es sensible a la sobrecarga”, explica Bruce. “Y algunas de las posibles consecuencias psicológicas de lidiar con estos factores estresantes incluyen baja autoestima, trastornos obsesivo-compulsivos, ansiedad y depresión”.”


